Fibromialgia

¿Qué tipo de tratamientos y fármacos existen para tratar la Fibromialgia?

Los pilares del tratamiento son los métodos no farmacológicos: educación, ejercicio físico (el de mayor evidencia) y la terapia cognitivo-conductual. En caso de necesidad y sabiendo que es un complemento de lo anterior se puede acudir a diversos fármacos para usar según el perfil de cada paciente.

En las alteraciones del sueño se ha demostrado la eficacia de los antidepresivos triclíclicos, los más veteranos del grupo de fármacos antidepresivos, en particular la amitriptilina y ciclobenzaprina. En dosis bajas han demostrado en ensayos clínicos su eficacia en el control del dolor y el insomnio con sueño no reparador. Cuando existen alteraciones psicológicas con ánimo triste los fármacos antidrepresivos que actúan evitando la recaptación neuronal de serotonina y/o noradrenalina, también han demostrado eficacia aunque con un menor nivel de evidencia.

Se conoce que los niveles de opioides internos en el sistema nervioso central están elevados en la fibromialgia, eso puede explicar la falta de respuesta a los derivados de la morfina en estos pacientes. Dentro de este grupo de fármacos opioides se encuentra el tramadol, en este caso, por su particular mecanismo de acción que también implica la potenciación de la vía natural del control del dolor a través de la serotonina y noradrenalina, si ha demostrado su eficacia parcial en el alivio del dolor.

Existe un grupo de antiepilépticos que actúan de forma parecida a sustancias naturales del sistema nervioso, neurotransmisores, que reducen la excitabilidad neuronal y por lo tanto la propagación del dolor, conocidos como gabaérgicos, la pregabalina es el más aceptado como eficaz, dado el resultado favorable de ensayos clínicos para la fibromialgia con este producto donde reduce significativamente dolor y ansiedad.

Es importante no olvidar tratar las comorbilidades que pueden acompaña a la fibromialgia, colon irritable, cefalea tensional, cistitis intersticial o que la agravan por ser motivo de dolor musculoesquelético añadido si están presentes problemas artrósicos o enfermedad reumática autoinmune.
No obstante conociendo el punto de partida al valorarlas de forma periódica, puede conocerse la evolución del proceso.

¿Qué tipo de revisiones o pruebas médicas debe realizarse una persona con Fibromialgia, para conocer su estado de salud y controlar el avance de la enfermedad?

Una vez establecido el diagnóstico, que solo en caso de duda o mala evolución requeriría el concurso de especialistas, existe ya un formato teórico para la asistencia integral del paciente con fibromialgia en atención primaria, al tener este trastorno su propio proceso asistencial.

En primer lugar aclarar que no existe ninguna prueba médica de laboratorio o técnica de imagen, con base científica, que objetive el estado de salud o el grado evolutivo de la enfermedad. Sí existen diversos cuestionarios para valorar la función física y la calidad de vida de los afectados aunque se basan en preguntas que solo tienen una respuesta subjetiva por parte del paciente. No obstante conociendo el punto de partida al valorarlas de forma periódica, puede conocerse la evolución del proceso.

Con Fibromialgia ¿Se pueden realizar las mismas actividades que realizaba antes o se debe ralentizar/evitar alguna?

En lo referente a la actividad física se debe atender a los estudios que se han realizado para evaluar si el ejercicio puede ser beneficioso en este proceso. En la última guía de la Liga Europea contra las enfermedades reumáticas (EULAR) publicada recientemente en este año 2017, se han revisado 34 ensayos clínicos con 2494 participantes que realizaron ejercicio aeróbico y se llega a la conclusión en líneas generales que la mejoría en la función física ocurre, en mayor o menor cuantía, pero en todos los casos.

No así el dolor que en general mejora, aunque no siempre. Otros estudios valoran la influencia del entrenamiento para adquirir resistencia y en estos se demuestra que favorecen de forma significativa la mejoría tanto del dolor como de la capacidad física. No hay una clara diferencia entre los ejercicios de estiramientos, los dirigidos a adquirir fuerza y los acuáticos o en suelo, aunque hay una mayor predilección entre los expertos por estos últimos.
Aclarada la influencia favorable del ejercicio físico sí hay que subrayar que no se debe llegar a una situación de agotamiento de forma que exista un fenómeno de rechazo por no adaptar la intensidad y la progresión a las características físicas de la persona afectada.

En cuanto a la esfera psicológica y la actitud frente a situaciones que puedan producir estrés, en los casos frecuentes de alteración del ánimo, la recomendación no es evitar las situaciones conflictivas sino como en el caso del ejercicio entrenarse, mediante técnicas de psicoterapia cognitivo conductual o de adaptación y superación.

Por último, al estar presentes prácticamente en todos los casos, los trastornos del sueño, se deben evitar aquellas conductas o actividades que puedan alterarlo, ejercicio previo, comidas copiosas, bebidas estimulantes o con contenido elevado de alcohol y la estancia en el dormitorio para otra cosa que no sea dormir o para disfrutar del sexo. Se debe establecer un horario lo mas riguroso posible de vigilia y sueño de forma que se siga un ciclo lo mas posible a un horario de día laborable, evitando permanecer despierto o al menos activo de madrugada y durmiendo cuando ya es de día.