Artrosis

¿Qué tratamientos ofrecen mejor resultado para tratar la Artrosis?
El mejor tratamiento de cualquier enfermedad es el que corrige la causa que la produce. No se sabe aún la causa primaria que origina la artrosis pero sí los principales factores que conducen a ella: envejecimiento, sobrepeso en todos sus grados y las lesiones traumáticas que alteran la mecánica de la articulación. Así pues lo mejor es evitar los tóxicos que aceleran nuestro envejecimiento como el tabaco y el alcohol, los desarreglos de la alimentación que nos desencadenan la obesidad, y la sobrecarga laboral o recreacional que provocamos a nuestras articulaciones.

Un buen programa de tratamiento, adaptado a la zona corporal afectada por la artrosis, debe ayudar a disminuir el dolor y la rigidez de las articulaciones, a mejorar el movimiento de las mismas y a aumentar su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

Teniendo en cuenta lo anterior la base del tratamiento asienta sobre el uso de ejercicios adecuados para la situación del paciente, medicación, dispositivos de asistencia o ayudas ortopédicas, y cirugía.

El papel de la actividad física es fundamental, quizás la mejor opción de todos los tratamientos.
La más adecuada es la realizada en el agua, en aquellos casos de afectación de columna dorsolumbar, caderas o rodillas.

Estiramientos, ejercicios aeróbicos como nadar o la bicicleta, de fortalecimiento, y de flexibilidad y equilibrio. Todos ellos adaptados a la medida de la situación de la persona afectada y acompañados con terapia de calor y frío adecuadas.

Enlazando con la respuesta a cuestiones anteriores sobre este tema, los fármacos usados para la artrosis pueden administrarse por vía sistémica, generalmente oral, raramente inyectable, reservada para procesos dolorosos o de inflamación aguda; por vía tópica o mediante infiltración en la cavidad articular o en las estructuras dolorosas próximas.

Los analgésicos deben ser el primer paso, paracetamol, metamizol o tramadol en dosis bajas, dado su buen perfil de seguridad. El uso de capsicina y antiinflamatorios tópicos han demostrado eficacia. El segundo escalón es el uso de antiinflamatorios en dosis bajas, siendo el ibuprofeno el más conocido y prescrito, hay muchos más con diferente grado de potencia y selectividad. En cuanto a los más selectivos, los COXIB, y en menor grado meloxicam y nabumetona, debe comentarse su mejor tolerancia digestiva con un perfil de seguridad cardiovascular, el otro problema de los antiinflamatorios no esteroideos, muy parecido a los no selectivos.

En cuanto a la prevención del daño estructural con fármacos, evitar que la enfermedad avance, simplemente resaltar que no existen evidencias inequívocas sobre ese efecto. A pesar de la profusión del uso de productos con colágeno y magnesio de diferentes marcas, no hay apenas evidencia científica para su uso, no existiendo ningún medicamento que los contenga y sí multitud de suplementos alimenticios. Existen muchas más evidencia en cuanto al efecto del condroitin sulfato y la glucosamina, al menos en lo que respecta a su acción analgésica de acción lenta, esto es, con su uso continuado, aunque puede haber cierta eficacia, dudosa, como protectores o modificadores de la evolución de la enfermedad.

Las infiltraciones: con corticoides si hay derrame sinovial importante, su efecto a largo plazo es muy limitado e incluso contraproducente; con hialurónico, en casos más avanzados, su efecto a largo plazo es más consistente; con plasma rico en plaquetas que puede complementar a cualquiera de los anteriores, para casos poco evolucionados. Las infiltraciones de ozono, salvo en el disco intervertebral donde pueden ser útiles en casos muy seleccionados, no tienen base científica para su uso en articulaciones de miembros.

Por último el uso de bastones en caso de afectación de caderas o rodillas, al menos para la marcha prolongada, y fajas para estancias en pie y carga de pesos, mejoran el dolor y corrigen la sobrecarga articular.

Cuando fracasan las medidas conservadoras anteriores la cirugía, generalmente mediante la sustitución protésica, es muy eficaz. Otras técnicas como la artroscopia de desbridamiento y la osteotomía para enderezar las articulaciones en una posición más correcta solo son útiles en casos muy seleccionados. El trasplante de cartílago no es operativo en la artrosis.

Dr. Manuel Baturone Castillo (Reumatólogo).

¿Tiene cura la Artrosis?

No, no existe un tratamiento curativo para la artrosis, esto es, no hay un tratamiento que detenga el proceso o revierta sus consecuencia. Dicho esto, sí hay tratamientos preventivos, fundamentalmente con cambios en los hábitos de vida diaria, en particular de todas aquellas circunstancias que sobrecarguen las articulaciones con actividades físicas contraproducentes o aumento de peso corporal o evitando aquello que disminuya el proceso natural de recuperación como provoca el uso de alcohol y tabaco.

Las secuelas de la enfermedad también tienen tratamiento con fármacos. El dolor con el uso de antiinflamatorios de acción rápida, los no esteroideos; de acción lenta, conocidos como condroprotectores, sin que hayan demostrado esta cualidad de forma evidente aunque sí su actividad analgésica, no sin controversia, entre diferentes estudios, que finalmente se decantan por aconsejar su utilización.

El uso experto de infiltraciones con corticoides puede producir un alivio mantenido si se acompañan de medidas complementarias para evitar la pronta recaída si no se llevan a cabo y se tiene en cuenta que el corticoide intraarticular acaba dañando el cartílago.

Las infiltraciones con hialuronato pueden ayudar algo al igual que las realizadas con plasma rico en plaquetas. Estas últimas infiltraciones son portadoras de factores de crecimiento derivados de las plaquetas de la sangre del propio paciente, debiendo dejar claro que no tienen, como se dice erróneamente, células madre, solo ejercen un efecto cicatrizante.

Mediante la cirugía, en especial con la sustitución protésica de la articulación afecta se obtienen unos resultados magníficos en las secuelas de la artrosis, sobre todo cuando hay desviación del eje de la articulación, dolor o incapacidad severas, aunque con la posibilidad de fallos en la seguridad por infección o movilización del material que compone la prótesis. Por último, no hay que olvidar la rehabilitación que puede revertir o minimizar las secuelas de falta de función si se realizan técnicas de fisioterapia realistas que no sobrecarguen más de su límite la articulación afecta.

Dr. Manuel Baturone Castillo (Reumatólogo).

¿Es normal que se recete sólo ibuprofeno para aliviar el dolor que provoca la Artrosis?

No, no es normal, si la prescripción queda solo ahí. Generalmente se le da poca importancia al dolor crónico producido por la artrosis. Tiene que ver su gran prevalencia y la falta de recursos para hacerle frente. Tanto el paciente como el profesional tienen que mejorar su actitud frente a este proceso como cualquier otro de evolución crónica. Las soluciones no solo nos llegan de fuera.

Es imprescindible el cambio de hábitos de vida no saludables para detener o ralentizar la evolución de la enfermedad artrósica. El ibuprofeno en dosis no superiores a 1800 mg al día es un fármaco relativamente seguro para el control de la inflamación y el dolor, siempre que no existan problemas de intolerancia digestiva o compromiso cardiovascular por hipertensión y sus complicaciones o insuficiencia cardiaca o renal.

Dada la controversia sobre la eficacia de los antiinflamatorios de acción lenta, la administración sanitaria ha optado por desaconsejar el uso de estos fármacos que en algunos casos serían adecuados, evitando por lo tanto su prescripción en atención primaria.

Si existe derrame articular la extracción del líquido sinovial va a acelerar la recuperación y evitar que se formen quistes, fundamentalmente en las rodillas, con la administración de un corticoide intraarticular que corrija la inflamación sinovial secundaria hasta que surtan efecto medidas con resultados más lentos de conseguir.

Dr. Manuel Baturone Castillo (Reumatólogo).

¿Qué diferencia hay entre los medicamentos genéricos y los biosimilares?

Los medicamentos genéricos son fármacos desarrollados a partir de otro fármaco de referencia al que se le ha expirado la patente. Para poder comercializarse como un fármaco genérico debe cumplir cuatro condiciones respecto al de referencia: mismo principio activo, misma dosis, misma forma farmacéutica, y ser bioequivalente al fármaco de referencia. La única diferencia entre los genéricos y los fármacos de referencia se puede encontrar en los excipientes utilizados.

Los fármacos biosimilares son aquellos desarrollados a partir de un tratamiento biológico de referencia al que se le ha expirado la patente. Para poder considerarse como tal, deben presentar la misma composición, dosis, vía de administración, eficacia y seguridad que el fármaco de referencia. Estos fármacos son producidos por síntesis biológica, es decir, se obtienen a partir de un organismo vivo, por lo que eventualmente podrían existir diferencias en el nuevo fármaco (el biosimilar), respecto a los fármacos “originales” (los biológicos). Por tanto, a diferencia de los medicamentos genéricos, no son copias exactas.

A fecha de hoy, sin embargo, no se dispone en nuestro medio de un biosimilar para cada una de las terapias biológicas originales “de marca” existentes.

Dra. Clementina López y Dra. Lourdes Ladehesa (Residentes de la Unidad de Reumatología del Hospital Reina Sofía de Córdoba)